Cómo ayudar a mi hijo sano en esta situación

1-Buscar un ambiente tranquilo para informar y charlar con tu hijo sano, como una casa, un parque etc., donde se sienta seguro y cómodo para preguntar sus dudas e incertidumbres acerca de lo que está pasando en la familia. El padre o adulto que emita la información debe colocarse al nivel del niño, mirándole a los ojos y explicarle con palabras sencillas, pero 100% ciertas, lo que tiene su hermano.

Ejemplos:

“Tu hermano tiene una enfermedad llamada X, con el pasar de los días se ira encontrando malito, puede que se le haga difícil hacer algunas cosas que tú si puedes hacer”.

“Papá y mamá deben estar muy pendientes de él, pero también lo estaremos de ti, ¿quieres saber algo más?”.

Si el hermano sano pregunta si su hermano va a morir se le debe informar con la verdad, por ejemplo: – “esta enfermedad no tiene cura de momento, existen personas que están buscando su cura, es posible que tu hermano muera, pero no sabemos cuándo será ni cómo será, si tú quieres papá y mamá te informarán si algún día llega ese momento, ¿vale?”.

2-Favorecer la  expresión de vivencia s tanto positivas como negativas. Es trascendental que el hermano sano se involucre en las experiencias de vida de su hermano enfermo, ya que esto creará momentos y recuerdos de mucho valor para su relación. Puesto que la vida se compone de días buenos y malos, ocultar alguna de estas áreas se considera contraproducente ya que debemos preparar a nuestros hijos para la vida y todas sus facetas.

Ejemplos:

Dejar que tu hijo verbalice sus emociones: – “me encuentro feliz porque estamos todos juntos en este día tan bonito”, -“estoy muy triste porque mi hermano se encuentra en el hospital, está malito”, -“estoy enojado porque mi madre no quiere jugar conmigo”. Es importante no coartar la expresión emocional de los niños diciendo “no puedes estar enojado” o “no puedes estar triste”, ya que el niño necesita estar triste y enojado ante situaciones que generen en él dicha emoción.

Ser empático con sus emociones: – “entiendo que estés enojado, pero ahora mismo mamá no puede jugar contigo, ¿podemos hacerlo más tarde?” (se debe cumplir con lo que se les proponga para luego), – “yo también me encuentro triste porque tu hermano se encuentra en el hospital”. Este tipo de respuestas permiten que el hermano sano se sienta comprendido en cuanto a su emoción y a sus necesidades.

3-Organizar el  tiempo y seguir las rutinas de la vida cotidiana. El hermano sano debe continuar, en la medida de lo posible, con las rutinas establecidas, ya que cuanto menores sean los cambios mejor serán cubiertas sus necesidades de seguridad.

Cuando coartamos el desarrollo normal de un niño con exigencias no acordes a su edad les alejamos de un desarrollo evolutivo normal, no vivir cada etapa puede traer consigo consecuencias emocionales importantes en el futuro. 

En la vida familiar, el amor es el aceite que alivia la fricción, el cemento que une, y la música que trae armonía.
Eva
Burrows 

4-Establecer un tiempo propio y exclusivo para el niño sano. Es importante que el hermano sano cuente con un tiempo único y exclusivo donde los padres, bien sea juntos o por separado, dediquen ese espacio de 100% de atención al hijo sano.

Ejemplos: 

– “Todos los martes por la tarde tú y yo nos vamos por un helado, serán nuestras tardes de helado”; – “todas las noches antes de dormir papá te va a leer un cuento, serán nuestras noches de lectura”.

Se recomienda dejar claro al hijo sano que este es su espacio especial con papá o mamá.

5-Emplear actividades lúdicas que sirvan para liberar estrés. El estrés en los hermanos sanos es común en situaciones de enfermedad grave en el hogar. Por lo tanto, realizar actividades lúdicas, divertidas y de recreación propician la liberación de endorfinas y por lo tanto la eliminación de cargas estresoras mediante el juego. Una tarde de futbol, natación, manualidades, juegos de mesa, son algunas herramientas de utilidad para momentos como estos.

6-Procurar no depositar en el hijo sano responsabilidades que no le correspondan. Es común que los padres, ante la sobrecarga física y emocional que supone tener un hijo enfermo, deleguen en el niño sano diversas tareas que no están acorde a la edad ni a  la madurez del mismo, justificándolo con frases tipo: – “como no tengo en quien apoyarme le toca hacer esto a ella o a él”, – “nos tocó esta vida, tendrá que crecer antes”; – “si yo pude con cosas difíciles ella o él también podrá, así que por ahora que ayude y que crezca antes”.

Cuando coartamos el desarrollo normal de un niño con exigencias no acordes a su edad les alejamos de un desarrollo evolutivo normal, no vivir cada etapa puede traer consigo consecuencias emocionales importantes en el futuro.

7-Evitar centralizar la vida familiar exclusivamente en torno al niño y su enfermedad. La vida familiar tiene múltiples matices y cuando esta se ve afectada por una enfermedad se suele centralizar todo en torno a la enfermedad, como si esta “reinara en el hogar”, dejando otros aspectos importantes de la familia de lado. Por esto es importante recordar que, aunque esté la enfermedad se pueden crear días donde ella no sea la protagonista, donde el amor familiar, los logros de los hermanos, la alegría de vivir, la unión y el simple hecho de tenerse los unos a los otros es más grande que el monstruo que nos acompaña, al cual sin darnos cuenta solemos dar más poder del que tiene.

8-Atender a las necesidades del niño sano evitando comparaciones con el hermano enfermo. En ocasiones se tiende a minimizar los requerimientos de los hijos sanos con frases como: – “mira tú hermanito esta malito y no llora como tú”, -“luego jugamos, mira como tu hermano juega solo”, – “ya bastante tengo con mi hijo enfermo como para ocuparme de cosas tan pequeñas como los miedos a la oscuridad de la hermana, ya habrá tiempo para eso”. Con este tipo de expresiones, inconscientemente, restamos importancia a lo que el hijo sano está manifestando. Por el contrario, con expresiones y actitudes como: – “¿por qué lloras?”, – “ahora papá o mamá no pueden jugar, pero luego jugamos juntos”, o – “siento que solo con esto no puedo, buscare ayuda porque mi hijo tiene miedo a la oscuridad y debo atenderlo de alguna manera”, conseguimos disminuir las comparaciones y rivalidades entre hermanos.

9-Mantener los límites y normas del hogar, siendo comprensivos y tolerantes, puesto que la ira que suelen manifestar los niños sanos no es más que una demostración de sufrimiento.

 

Ayuda

Necesito ayuda para comprender mejor la información

Orientación

Quiero hablar con una psicóloga que me oriente

Familias

Quiero conocer a otra familias afectadas por Tay-Sachs

Teléfono

Atenderemos tu llamada en horario de oficina:

De lunes a jueves, de 9,00 a 18,30
Viernes de 9,00 a 15,00

Móvil: 652 716 163

Email

Contestaremos tu consulta a la mayor brevedad posible

Nuestra sede

Calle Ferraz, nº 19 – 1º derecha
28008 Madrid

GDPR

  • GDPR

GDPR

Prueba